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Empezar a meditar

Actualizado: 26 jun 2021

¡Hoy es el día! Hoy meditas. Si hasta ahora no has tenido tiempo, te ha dado mucha pereza o no le ves sentido a meditar, te voy a contar por qué sí hacerlo, cuando no hacerlo y compartiré contigo una meditación de tan solo 5 minutos por si te apetece probar.



Cuando hablamos de yoga lo primero que nos viene a la cabeza son las posturas y normalmente nos da menos pereza empezar por ahí, ¿verdad? Es lo más natural, de hecho asana se creó para mover el cuerpo y prepararlo para poder meditar más cómodamente sin que te moleste la espalda o te duelan las piernas. Físicamente estar sentada en quietud puede resultar muy complicado, seamos sinceras.


Además, para comenzar es más sencillo centrar la atención en tu cuerpo mientras te mueves, que centrar la atención mientras estás sentada con los ojos cerrados “sin hacer nada”. Así que en cierto modo podríamos decir que asana nos entrena para meditar.


¿Cuáles son los beneficios de la meditación?

Primero, porque parar un ratito al día no le hace daño a nadie, más bien al contrario.

¿Cómo estás? ¿Has tenido tiempo de observarlo hoy? Porque con tanto ruido mental e infoxicación está muy bien escucharte a ti misma, ver qué pasa por esa cabecita, sin dejarte arrastrar por el ritmo frenético del entorno, se trata de darnos tiempo para observar. Así que meditar aumenta la conciencia personal.

También reduce la presión sanguínea, mitiga el estrés (con todo lo que ello conlleva) y ayuda a cultivar la concentración, entre otras cosas.


Todo esto suena genial pero, ¿también hay casos en los que la meditación puede resultar contraproducente o estar incluso contraindicado?


Contraindicaciones de la meditación.

Para conocer las contraindicaciones de la meditación hablé con Lucía González, psicóloga general sanitaria, como experta en el campo de la salud mental y practicante de meditación y pregunté en qué casos se desaconseja la meditación.


“En realidad, no se puede decir rotundamente en qué casos se desaconseja, ya que depende de muchos factores. Pero es importante resaltar que la meditación no es ni buena ni mala, si no que depende de cómo se practique.

Cuando hablamos de meditación, en muchas ocasiones, nos referimos al proceso de atender de manera consciente lo que sucede en ese mismo momento, lo que implica por tanto entrar en contacto también con lo que sentimos, pensamos y experimentamos. Esto puede ser una herramienta muy útil si la ponemos al servicio de poder conectarnos con lo que es importante para cada uno de nosotros en el presente y, por tanto, nos puede ayudar a responder a nuestros pensamientos y emociones de una forma más elegida.

Bien empleada, puede ser una estrategia apta que nos puede permitir conocer mejor cómo nos encontramos y que nos puede ayudar a elegir a qué y cómo queremos atender. Y, además, en ocasiones, el mero hecho de parar y limitarnos a observar puede acabar derivando en que nos relajemos, aunque no siempre es así.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que también podemos entrar en contacto con pensamientos o emociones desagradables que, sin una buena guía que nos ayude a aprender la habilidad de “poner distancia” y poder observarlo puede acabar generando una experiencia desagradable para la persona. Así que, si esta está pasando por un momento complicado psicológicamente, recomendaría terapia y que la persona pueda valorar con su terapeuta si algún ejercicio de meditación o de atención puede ser útil.”


Por lo tanto, es importante hacer las cosas con conocimiento y precaución y siempre que te encuentres en alguna situación complicada o que veas que no te sienta bien la práctica, consulta con un profesional de la salud mental.


Cómo empezamos a meditar

Lo primero es tener paciencia e intentar dejar las expectativas y los juicios a un lado. Enfocar la atención consiste, como casi todo en la vida en practicar, así que no te frustres si al principio te cuesta mucho enfocarte plenamente en algo. No pasa nada, no consiste en dejar la mente en blanco sino en estar atenta, observar y disfrutar.

Como antes he dicho asana se pensó en un primer momento para preparar tu cuerpo para la meditación, así que puede ser buena idea si antes de sentarte a meditar te mueves un poco. Y cuando estés preparada:

  1. Encuentra un lugar donde te sientas cómoda, tranquila y segura. Donde no haya muchas distracciones.

  2. Siéntate cómoda con la columna erguida. Si te cuesta mantenerte sentada en el suelo o en un cojín puedes sentarte en una silla, la idea es que estés agusto y con la espalda alargada.

  3. Pon un temporizador en 5 minutos (que no sea muy escandaloso); hay apps de meditación que ofrecen temporizadores con sonidos muy buenos para sacarte de la meditación. Así no estarás pensando cuánto tiempo llevas, cuánto te queda o que se te va a hacer tarde.

  4. Alarga la espalda, lleva los hombros hacia atrás sin tensión y deja que las palmas de las manos descansen sobre los muslos o rodillas.

  5. Si te sientes cómoda puedes cerrar los ojos y empezar a observar tu respiración.

  6. Sin forzarlo, nota cómo entra y sale el aire de tus fosas nasales.

  7. Siente cómo tu cuerpo se mueve suavemente al inhalar y al exhalar.

  8. Si vienen pensamientos, que vendrán, déjalos que pasen sin juzgar, sin frustrarte y sin enredarte en ellos. No pasa nada, recuerda que se trata de práctica y paciencia. No compites contra nadie.

  9. Mantén tu atención en las sensaciones de la respiración durante estos 5 minutos. Consciente y presente.

  10. Cuando suene el temporizador, despacito abre los ojos.


Si crees que te puede resultar más fácil hacer una meditación guiada, por aquí te dejo una de 5 minutos para que comiences a practicar.





¡Espero que la disfrutes!


Si quieres, cuéntame tu experiencia con la meditación en comentarios.


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