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Yoga como disciplina holística


Qué bien suena la palabra holística, ¿verdad? Parece que hoy en día está muy de moda, pero ¿por qué? ¿Qué significa realmente? ¿Qué implica el planteamiento holístico de las cosas?


Holístico es un adjetivo que viene de holismo, una filosofía que plantea abordar cualquier materia desde una perspectiva total, de conjunto. Y no solo a través de los elementos que la constituyen. Es una visión global, de forma que hay ciertas propiedades en las cosas que no puedes encontrarlas en sus elementos por separado. Se concibe como una visión de conjunto. Aristóteles en su Metafísica lo definió como “el todo es más que la suma de sus partes”.


Así que, explicado el término, puede haber visión holística de cualquier cosa: medicina, historia, educación… Y sí, también del yoga. De hecho el yoga de por sí es una disciplina holística, aunque a veces solo se muestre la parte y los beneficios físicos; es una tradición que abarca cuerpo, mente y espíritu. “Mientras más progresemos, más nos daremos cuenta de la naturaleza holística de nuestro ser, sabremos que estamos hechos de cuerpo, respiración, mente y demás.” (El corazón del yoga. De T.K.V. Desikachar).




Yoga es asana (porturas) y más. Usamos las asanas para influir y profundizar en nuestro cuerpo, para observar cómo nos encontramos y afectar a nuestro sistema nervioso. Por esto es importante que sepamos escucharnos, porque cada cuerpo es diferente. Es esencial que nos conozcamos, no llevarnos al límite siempre y no forzarnos. Un gran medidor de esto es la respiración. ¿Cómo respiras en un asana? ¿Eres capaz de acompañar la respiración con movimientos, que no al revés? Todo esto nos dará los indicios de cómo vamos.


La respiración es clave y da para otro artículo, pero de momento os contaré por encima que está ligada al sistema nervioso. Cuando estamos agitadas nuestra respiración se acelera y los músculos implicados se tensan y, cuando estamos relajadas o dormimos, la respiración se hace profunda y lenta. Esto quiere decir que al igual que nuestro estado de ánimo y nuestros pensamientos influyen en nuestra respiración, la relación también puede darse a la inversa, podemos influir en nuestros pensamientos y emociones con la respiración. Haciendo respiraciones conscientemente podemos activar nuestro sistema nervioso si igualamos inhalación y exhalación; o calmarnos y relajarnos alargando la exhalación.

Además, la exhalación es una herramienta imprescindible para la eliminación de toxinas, como el CO2, y cuando respiramos rápido dejamos más aire residual del necesario en nuestros pulmones. De aquí la importancia de respirar conscientemente. Respira como quieres vivir.

Influyendo en el cuerpo y el sistema nervioso mediante las asanas y la respiración, conseguiremos calmar la mente. Y cuando calmas la mente observas qué hay. Observas las tensiones, el estrés, las preocupaciones y todo aquello que tenemos que normalmente por las prisas y los quehaceres diarios no vemos. Y es que la mente es una tunanta y le gusta rumiar e inventar. Por eso durante la práctica centramos nuestra atención deliberadamente. Es como un entrenamiento. Y poco a poco, vamos a llevar fuera de la esterilla lo que aprendemos dentro, sin apenas darnos cuenta de ello. Y comenzaremos a prestarnos más atención, a saber qué nos pide el cuerpo, a reconocer qué nos sienta bien (realmente) y qué no y poder actuar en consecuencia.

Como dice Chistiane Northrup, una obstetra y escritora estadounidense, tus creencias y pensamientos son factores determinantes que afectan a tu salud y a tu cuerpo.


Y esto es porque somos seres holísticos, somos un todo, un conjunto. Por eso el yoga ayuda a tantas personas porque se trata de una disciplina holística que se adapta a cada individuo.


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